martes, 20 de enero de 2009

Pequeña metamorfosis

Cuando era una enana tenía tiempo para parame a mirar a las hormigas. Me resultaba muy incómodo verlas a todas haciendo siempre lo mismo, en cualquier rincón del mundo al que mis pequeños pies o la mano de mi padre me llevaran.

-Nunca seré una hormiga-Esa es una promesa muy simple que al menos uno se dice una vez en la vida.

Después de varias gestiones administrativas, algunos besos perdidos, y millones y millones de patadas dadas al suelo, un día al despertar a las 7:20 eres negra, automata, tonta… Y encima no tienes miedo de que te vean así y no te encierras en tu habitación, dejando que tus padres te den de comer manzanas verdes de vez en cuando…

No. Sales a la calle y haces tu circuito de hormiga. 3000 mil millones de hormigas que han abandonado sus sueños de carne y hueso para ser eso, simples hormigas. Y una vez perdidos los sueños el problema no es haberlos abandonado, sino que empiezas a dejar de soñar…

Los sueños no entran en el mecanismo de la vida de estos animales tecnólogicos, limitados a una programación limitada. De hecho, ese mecanismo es tan perfecto que hasta fabrica su propios sueños. Maquinaria industrial del siglo 21. Para la clase media sueños extremadamente baratos: una casa, un coche, un trabajo fijo… Sueños que podrían resumirse en una sola pesadilla: Un extraño sueña por ti.

Es curioso además que ese mecanismo, en la parte científica, llame sueños a eso que escondemos por la noche, ese secreto perfecto que se autodestruye al abrir los ojos.

Me llamo Lisboa y no quiero ser una hormiga. Tampoco ser un promesa. El problema es que le he robado el cuento a Kafka porque no lo he podido evitar. Perdí ese garabato original, perdí a Lisboa. Ya llegan las palabras: Ir, venir, comida, agujero, oso hormiguero...

A.León

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Levantas el pie, despacito, y cuando la tengas justo debajo, ploff.

Adiós hormiga.

Yo siempre quise ser cigarra.

Anónimo dijo...

Hazte cuenta que soy un insecto subterráneo con veintiocho pares de manos y que salgo a a luz y los uso todos para aplaudirte.

Anónimo dijo...

GuaUUUUU digo yo desde lo más honnndo de mi ánima(L)

Anónimo dijo...

NO te preocupes por Kafka, la literatura está llena de robos-préstamos. El caso es que si tomas una idea de otro (como hizo él)sepas imprimir a tu trabajo una manufactura interesante. La materia prima es buena. La manufactura, en términos generales, también.